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Gestión de aguas residuales y desarrollo sostenible

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Contexto - Los recursos hídricos se encuentran sometidos a presión a causa del continuo crecimiento demográfico y la urbanización.

¿Cómo podemos gestionar mejor las aguas residuales para aliviar la presión sobre estos recursos?

Este es un resumen fiel del informe publicado en 2010 por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA): " ¿Aguas contaminadas? El papel fundamental de la gestión de las aguas residuales para el desarrollo sostenible - Evaluación de respuesta rápida" 

  • Fuente:PNUMA (2010)
  • Resumen & Detalles: GreenFacts

Introducción

Los recursos hídricos se encuentran sometidos a presión a causa del continuo crecimiento demográfico y la urbanización, especialmente en los países en desarrollo. Para 2050 la población urbana actual podría llegar casi a duplicarse, pasando de 3400 a 6400 millones, con un crecimiento demográfico aún más rápido en los barrios marginales. Muchas de estas ciudades no disponen de sistemas adecuados de gestión y tratamiento de las aguas residuales.

Esto constituye una amenaza tanto para la salud y el bienestar humanos como para los ecosistemas, a nivel mundial. Cada año, al menos 1,8 millones de niños menores de cinco años mueren de enfermedades relacionadas con el agua, y más de la mitad de las camas de hospital del mundo están ocupadas por pacientes que sufren de este tipo de afecciones.

Los recursos hídricos mundiales no cambian, y para poder satisfacer la creciente demanda de agua en el futuro es necesaria una profunda transformación de la gestión de las aguas residuales. El informe examina cómo comprender y controlar mejor el ciclo de producción y tratamiento para obtener importantes beneficios medioambientales, sociales y económicos a través de mejoras en la inversión y la gestión.

¿Cuáles son las principales causas de la crisis mundial de calidad del agua?

El origen de la crisis radica en la falta de infraestructuras y sistemas de gestión adecuados para el volumen creciente de aguas residuales generadas. A nivel mundial se vierten dos millones de toneladas de aguas servidas y desechos industriales y agrícolas en los cursos de agua del planeta, esto sin contar el vertido no regulado o ilegal de agua contaminada. Estas aguas residuales contaminan el agua dulce y los ecosistemas costeros, ponen en peligro la seguridad alimentaria y el acceso seguro al agua potable y de baño, y constituyen un grave problema para la gestión sanitaria y medioambiental.

Entre el 70 y el 90 % del agua dulce consumida se emplea en la producción de alimentos y vuelve en su mayoría a los cursos de agua, con nutrientes y contaminantes adicionales, uniéndose aguas abajo a los desechos humanos e industriales. Hasta el 90 % de las aguas residuales llegan sin tratar a las zonas costeras densamente pobladas. Esto contribuye al crecimiento de las “zonas muertas” de los océanos, que ya abarcan una superficie de 245 000 km2, (aproximadamente la misma que todos los arrecifes de coral del mundo), incrementando las pérdidas de biodiversidad y resiliencia de los ecosistemas y socavando la prosperidad y los esfuerzos en pro de un futuro más sostenible.

¿Por qué es fundamental mejorar el saneamiento y la gestión de las aguas residuales?

Los ecosistemas costeros y de agua dulce de todo el mundo, de los que la humanidad ha dependido durante milenios, corren cada vez más peligro. Casi 900 millones de personas aún no tienen acceso al agua potable, y cerca de 2,6 millones, prácticamente la mitad de la población del mundo en desarrollo, carecen de sistemas de saneamiento adecuados. Actualmente, la mayoría de la infraestructura de aguas residuales en muchas de las ciudades de más rápido crecimiento es deficiente, escasa u obsoleta. A menudo está desbordada, mal conservada, no responde a las necesidades locales y no puede seguir el ritmo de crecimiento de la población urbana. Si no se mejoran la infraestructura y la gestión, millones de personas seguirán muriendo anualmente por falta de acceso al agua potable.

Se prevé que los costes económicos, medioambientales y sociales asociados con la calidad y la disponibilidad del agua aumenten drásticamente con el crecimiento demográfico, a menos que se conceda atención prioritaria a la gestión de las aguas residuales.

Una gestión integral y continua combinada con medidas de saneamiento e higiene es fundamental para mejorar la salud humana, la seguridad alimentaria, el desarrollo económico y el empleo, y reducir la pobreza.

Para los 1200 millones de personas que viven en zonas de escasez de agua, cifra que se prevé que aumente a 3000 millones para 2025, no hay otra alternativa que considerar las aguas residuales parte de la solución. Si no se mejoran la infraestructura y la gestión, millones de personas seguirán muriendo anualmente por falta de acceso al agua potable.

¿Cuáles deberían ser las medidas prioritarias en relación con el saneamiento del agua?

Las soluciones para la gestión de las aguas residuales deben basarse en una serie de políticas y mecanismos de financiación nuevos y existentes para lograr una planificación y gestión integradas, minuciosas y exhaustivas de los recursos hídricos y las aguas residuales a nivel nacional y municipal. Estos deberían incluir desde mejoras en la legislación sobre la calidad del agua y acuerdos voluntarios hasta instrumentos de mercado y modelos de gestión y financiación basados en la colaboración, articulando los sectores público y privado, sin olvidar el papel fundamental de la educación. La educación debe desempeñar una función central en la gestión de las aguas residuales, así como en la reducción del volumen total y las sustancias nocivas de las aguas generadas, con el fin de conseguir soluciones sostenibles.

Hay pocos ámbitos (si es que hay alguno) donde la inversión en planificación integrada pueda generar de manera sostenible más beneficios en múltiples sectores que el desarrollo de la infraestructura hidráulica y el fomento de una mejor gestión de las aguas residuales, en toda la cadena de suministro de agua (incluidas las aguas costeras), producción agrícola y eliminación.

Existen numerosas medidas prácticas que pueden aplicarse selectivamente de inmediato, como la reducción del volumen y el alcance de la contaminación hídrica, la captación, tratamiento, reutilización y reciclaje del agua contaminada, y el desarrollo de tecnologías y prácticas de gestión nuevas e innovadoras.

Es necesario introducir innovaciones en ambos extremos del ciclo para reducir el volumen y la contaminación de las aguas residuales generadas, y tratar o incluso reutilizar los residuos, de un modo sostenible y rentable.

¿Cuál es el papel de los sectores político y público?

En lo que respecta al gasto sanitario público, invertir en la mejora de la gestión de las aguas residuales y el suministro de agua potable resulta especialmente rentable. La planificación de la gestión de las aguas residuales debe basarse en una combinación de enfoques innovadores que cuenten con la participación de los sectores público y privado a nivel local, nacional y transfronterizo para situaciones futuras, no actuales. Dicha gestión debe ser parte integrante del desarrollo y la planificación urbanos y rurales.

Los países deben adoptar con carácter urgente un enfoque multisectorial de la gestión de las aguas residuales, incorporando principios de una administración prudente basada en los ecosistemas, desde las cuencas hidrográficas hasta el mar, y conectando sectores que se beneficiarán inmediatamente de una mejor gestión.


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