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La enfermedad de Lyme

Borreliosis de Lyme inicio

Contexto - La enfermedad de Lyme se transmite a los humanos por la picadura de garrapatas infectadas.

La infección puede tener una variedad de síntomas y ser difícil de diagnosticar. ¿Cuál es el tratamiento?

Este es un resumen fiel del informe publicado en 2015 por Belgian Federal Public Service for Health (BFPSH): " Borréliose de Lyme - Report of a work group of Belgian specialist" 

  • Fuente:BFPSH (2015)
  • Resumen & Detalles: GreenFacts
Ultima actualización: 25 julio 2016

Introducción

Esta monografía sobre la denominada enfermedad de Lyme, o más concretamente borreliosis de Lyme, fue elaborada por un grupo de expertos belgas y posteriormente revisada por varios comités especializados para garantizar la precisión de los datos.

¿Qué es la borreliosis de Lyme y cómo se contrae?

El agente causal de la enfermedad de Lyme, la Borrelia burgdorferi, se transmite a los seres humanos a través de la picadura de garrapatas infectadas. Si bien las garrapatas pueden picar a las personas en casi cualquier fase de su ciclo vital (larva, ninfa o adulta), las ninfas parecen ser el principal vector de la enfermedad. Estas son más pequeñas que las garrapatas adultas (menos de 2 mm de diámetro) y, por lo tanto, pasan inadvertidas más fácilmente. Su período de mayor actividad se produce en verano y a principios de otoño.

¿Cuáles son los factores de riesgo de la enfermedad de Lyme?

Realizar actividades al aire libre aumenta el riesgo de infección por B. burgdorferi. El riesgo de transmisión también se ve afectado por otros factores, como el tiempo que la garrapata permanece adherida a la piel del huésped (la transmisión es más probable a partir de 24-48 horas), la densidad de garrapatas en la zona y el porcentaje de portadoras de la B. burgdorferi (la media en Europa es del 14 %, aunque hay importantes variaciones regionales), las condiciones meteorológicas, la vegetación de la zona y el tipo de actividades que el huésped realiza al aire libre.

¿Qué precauciones generales deben tomarse para evitar la borreliosis de Lyme?

Los expertos recomiendan las siguientes precauciones generales para quienes realicen actividades al aire libre, especialmente en verano y a principios de otoño:

  • Llevar ropa que cubra todo el cuerpo.
  • Utilizar repelente de insectos
  • Examinarse el cuerpo en busca de garrapatas
  • Extraer cualquier garrapata de la piel lo antes posible;
  • Si es necesario, aplicar permetrina a los objetos utilizados en exteriores

¿Cuáles son los síntomas característicos de la picadura de garrapata?

En los dos días siguientes a la picadura suele aparecer una erupción cutánea con picazón y bordes poco definidos, de menos de 5 cm de diámetro. Esta erupción no es un signo de borreliosis, sino una reacción normal de hipersensibilidad o inflamatoria a la picadura. La lesión debería desaparecer de forma natural en dos o tres días. Como norma general, se recomienda a los pacientes que controlen la evolución de la zona afectada.

Una erupción que persiste más de 4-5 días puede ser un síntoma de borreliosis. Sin embargo, es importante que los pacientes entiendan que este tipo de lesiones también pueden deberse a otras infecciones bacterianas causadas por la picadura o la extracción de la garrapata.

Es preciso señalar que una parte importante de los individuos expuestos a la B. burgdorferi no presentan nunca manifestaciones clínicas de borreliosis. No obstante, incluso en los casos sin síntomas, la exposición a la B. burgdorferi estimula la producción de anticuerpos específicos para la bacteria, lo cual explica que se hayan detectado estos anticuerpos en un número considerable de pacientes asintomáticos.

¿Cuáles son las manifestaciones clínicas de la borreliosis de Lyme?

La borreliosis de Lyme se asocia con diversos síntomas que pueden dividirse en las siguientes tres categorías:

  1. Manifestaciones cutáneas:
    • Las erupciones cutáneas (eritema migratorio) comienzan en la zona de la picadura y se extienden gradualmente hacia la periferia, llegando a alcanzar en ocasiones un diámetro de 30 cm. Este tipo de lesiones aparecen a menudo en las axilas, rodillas, ingles, perineo, espalda y nalgas, así como en la cabeza, y en algunos casos van acompañadas de dolor localizado. Otros síntomas asociados pueden ser dolor muscular y articular, febrícula, fatiga y adenopatía. Por lo general las lesiones no duran más de un mes y desaparecen por sí solas, sin intervención médica.
    • Las lesiones cutáneas “secundarias” (eritemas migratorios múltiples) suelen ser de menor tamaño que la primaria y aparecer días o semanas (si no meses o años) después de la picadura inicial de la garrapata. Este tipo de lesiones desaparecen de forma natural con el tiempo y se asocian con diversos síntomas inespecíficos, como dolor muscular y articular, febrícula, fatiga y adenopatía. Las lesiones secundarias se producen como resultado de la propagación de las bacterias por el organismo: la B. burgdorferi puede diseminarse a través del torrente sanguíneo al sistema nervioso, las articulaciones y el corazón. Otros órganos, como los ojos y el hígado, también pueden verse afectados, aunque es infrecuente.
    • En casos aislados, los pacientes pueden desarrollar linfocitoma, una lesión benigna que por lo general aparece de 1 a 6 meses después de la picadura. Los linfocitomas se presentan como pequeños nódulos de color rojo violáceo que se encuentran principalmente en el lóbulo de la oreja. En caso de dudas en el diagnóstico, puede ser necesaria una biopsia.

  2. Manifestaciones extracutáneas:
    • Daños neurológicos que pueden provocar dolor de cabeza o parálisis, esta última a menudo acompañada de dolor neuropático que empeora por la noche. Los daños a los nervios craneales pueden causar la parálisis de los músculos faciales, la pared abdominal o las extremidades inferiores (paresia). En los niños, los daños a menudo se manifiestan en forma de parálisis aguda del nervio facial.
    • Las manifestaciones cardíacas son poco comunes y suelen presentarse como alteraciones de la conducción que desaparecen de forma espontánea (reducción de la frecuencia cardíaca). Los trastornos cardíacos más graves son posibles pero infrecuentes.
    • La artritis de Lyme es una reacción inflamatoria tardía que afecta principalmente a las rodillas y aparece meses (si no años) tras la picadura inicial de la garrapata.

  3. Síntomas adicionales (menos comunes):
    • La acrodermatitis crónica atrófica afecta fundamentalmente a las mujeres y se caracteriza por lesiones cutáneas que pueden no aparecer hasta 10 años después de la picadura inicial. La afección puede ir acompañada de otros síntomas, tales como artritis, luxación de las articulaciones de manos y pies y tendinitis de Aquiles.
    • Si la enfermedad de Lyme no se trata en su fase inicial, los pacientes pueden desarrollar neuroborreliosis tardía, caracterizada por el deterioro gradual (durante más de seis meses) del cerebro o la médula espinal. Entre los síntomas de la neuroborreliosis se incluyen entumecimiento de las piernas, ataxia, parálisis de las extremidades y pérdida de audición.

Borreliosis de Lyme y embarazo: La borreliosis de Lyme no se transmite de la madre al feto, ya que no es transmisible entre humanos. Los temores suscitados por publicaciones antiguas sobre la borreliosis de Lyme y sus consecuencias para el embarazo parecen haber sido infundados: no hay una relación clara entre la enfermedad y el parto prematuro, la muerte fetal ni los defectos congénitos.

Existen pacientes con un historial documentado de enfermedad de Lyme que recibieron un tratamiento adecuado al inicio de la afección y sin embargo presentan síntomas inespecíficos persistentes (durante más de 6 meses). Algunos de estos síntomas son fatiga, dolor musculoesquelético migratorio y recurrente, deterioro de la memoria y/o la concentración, y migrañas. Esta afección se denomina a veces síndrome postratamiento de la enfermedad de Lyme, un diagnóstico no exento de polémica, hasta el punto de que existe un debate abierto en la comunidad científica sobre su existencia misma. Los detractores sostienen, por ejemplo, que algunos pacientes con historial de borreliosis de Lyme pueden haber recibido un diagnóstico erróneo (es decir, puede que no todas las personas que dicen presentar tales síntomas hayan padecido realmente la enfermedad). También señalan que no hay pruebas de que estos síntomas sean más frecuentes en los enfermos de borreliosis que en la población general.

¿Cuál es el tratamiento más eficaz para las distintas formas de borreliosis de Lyme?

Independientemente de sus síntomas concretos, todos los enfermos de borreliosis de Lyme deben recibir tratamiento dirigido con antibióticos. Estos regímenes de antibióticos emplean principalmente doxiciclina o una combinación de ceftriaxona y derivados de la penicilina. A día de hoy no se han detectado cepas de Borrelia resistentes a los antibióticos. La presencia de anticuerpos específicos de -B. burgdorferi en el torrente sanguíneo de pacientes que no presentan ningún síntoma clínico de borreliosis puede deberse a una infección anterior por Borrelia o a una reacción cruzada entre anticuerpos (es decir, un falso positivo). En tales casos no debe administrase tratamiento, con el fin de evitar una exposición innecesaria a los antibióticos.

Si el tratamiento antibiótico adecuado no lleva a una mejora considerable o total del paciente (la preocupación más común), es necesario replantear el diagnóstico. No se recomienda prolongar el tratamiento ni ampliar el régimen de antibióticos, ya que la eficacia de estas medidas no se ha demostrado y parece que podrían exponer innecesariamente al paciente a antibióticos adicionales.

Las mujeres embarazadas también deben ser tratadas con antibióticos adecuados.

La artritis por enfermedad de Lyme que dura más de dos meses tras un tratamiento completo se denomina artritis de Lyme resistente a los antibióticos y apenas se observa en Europa. En estos casos se deben evitar los antibióticos. Sin embargo, la respuesta a los antiinflamatorios no esteroideos y los corticoides suele ser positiva.

¿Deben administrarse antibióticos sistemáticamente a las víctimas de picaduras?

Actualmente, los especialistas belgas desaconsejan la profilaxis con antibióticos como respuesta a las picaduras de garrapatas. Sin embargo, se recomienda a quienes sepan o sospechen que han sufrido una picadura que acudan a un médico para que la examine durante el mes siguiente. Los profesionales de la salud deben comprobar si la zona alrededor de la picadura presenta eritema migratorio, el síntoma más común de la borreliosis.

¿Cómo se diagnostican las diferentes formas de borreliosis de Lyme?

El diagnóstico de la enfermedad de Lyme puede ser clínico (basado en la presentación de síntomas concretos) o serológico (basado en análisis de sangre). La serología es el método preferido y, en la mayoría de los casos, la única opción de diagnóstico disponible. Asimismo, para diagnosticar la borreliosis con rapidez, los médicos deben ser capaces de reconocer y distinguir entre las diversas manifestaciones de la enfermedad descritas anteriormente.

Las pruebas de diagnóstico pueden dividirse en varias categorías generales, tales como:

  • I. Pruebas inmunológicas para la detección de anticuerpos IgG específicos de la B. burgdorferi. Si se detectan anticuerpos, es necesario realizar una segunda prueba más específica para confirmar los resultados.
  • II. Análisis de líquido cefalorraquídeo obtenido mediante punción lumbar. Si se detectan anticuerpos en la sangre o hay sospecha de neuroborreliosis, el análisis debe incluir pruebas de producción de anticuerpos.

Existen otras pruebas de laboratorio disponibles para la borreliosis de Lyme, pero todavía están pendientes de aprobación. Una de las más prometedoras se basa en la PCR para la detección de ADN bacteriano, aunque esta técnica solo es lo bastante sensible en pacientes que presentan síntomas cutáneos o articulares.

Cabe señalar que las pruebas serológicas para la B. burgdorferi no son eficaces si no existen síntomas clínicos específicos, como dolor o fatiga persistente.

Detección de anticuerpos específicos de B. burgdorferi sin síntomas clínicos/picaduras de garrapatas observables: ¿qué hacer?

La detección de anticuerpos específicos (IgG, IgM) asociados con la borreliosis de Lyme no indica la presencia de la enfermedad activa, a menos que el paciente presente además algunos de los síntomas descritos anteriormente. Esto se debe a que los anticuerpos específicos de la borreliosis de Lyme permanecen en la sangre durante un tiempo considerable, incluso en pacientes que han recibido un tratamiento adecuado con antibióticos. Por lo tanto, una prueba inmunológica positiva en un paciente asintomático no se considera suficiente justificación para el tratamiento con antibióticos.

¿Es posible volver a contagiarse de B. burgdorferi?

Los pacientes deben entender que la capacidad de neutralización de los anticuerpos IgG de B. burgdorferi es limitada, por lo que su presencia no basta para prevenir la reinfección. Estas reinfecciones suelen manifestarse en forma de eritema migratorio.

Borreliosis de Lyme en Bélgica: ¿de qué datos se dispone?

Se han observado casos de borreliosis de Lyme por todo el país, aunque su incidencia varía en función de la región y del año. Por ejemplo, los casos registrados en la costa belga son escasos, pero su prevalencia es mayor en otras regiones. Las tasas de infección son ligeramente superiores en los hombres, posiblemente porque estos son más propensos a realizar actividades profesionales o de ocio al aire libre.

El número de casos de borreliosis en Bélgica se ha mantenido estable desde hace 10 años, según indican tres investigaciones independientes. Entre 1999 y 2010 (últimos datos disponibles) se hospitalizó anualmente a una media de 1000 personas por enfermedad de Lyme. A principios de la década se observó un aumento de las hospitalizaciones, probablemente como consecuencia de la creciente modernización y disponibilidad de las pruebas de diagnóstico para la borreliosis de Lyme.


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