La heroína es un opiáceo semi-sintético que se obtiene al tratar la morfina
con diferentes sustancias químicas. Es por tanto, un derivado de la morfina, que
a su vez se extrae del opio. En su forma original la heroína es un polvo blanco
cristalino blanco, inodoro y fino pero dependiendo del proceso de producción
puede presentarse con otra textura y color (marrón o blanco).
La administración de heroína puede ser autorizada como uso terapéutico o en
ensayos clínicos. Su uso terapéutico principal podría ser como alivio del dolor
en enfermedades como el cáncer, ya que es uno de los analgésicos más potentes,
así como en programas de mantenimiento con el objetivo básico de mantener al
sujeto bajo un control sanitario.
Efectos: Durante un intervalo de 2-3 horas, tras una posible reacción inicial
desagradable (vómitos, mareo, etc.), el sujeto percibe una intensa sensación de
placer, sedación y cierta euforia y alivio de cualquier malestar o tensión.
Además, se experimenta sequedad de boca, disminución del tamaño de la pupila,
depresión del sistema respiratorio, pérdida de apetito, estreñimiento,
disminución de la temperatura corporal, enlentecimiento del ritmo cardiaco e
hipotensión.