Los alucinógenos son drogas que causan alucinaciones, es decir, alteraciones
profundas en la percepción de la realidad del usuario. Bajo la influencia de los
alucinógenos, las personas ven imágenes, oyen sonidos y sienten sensaciones que
parecen reales pero que no existen. Algunos alucinógenos también producen
oscilaciones emocionales rápidas e intensas.
Los alucinógenos producen sus efectos interrumpiendo la interacción de las
células nerviosas y el neurotransmisor serotonina. Distribuido por el cerebro y
la médula espinal, el sistema de serotonina está involucrado en el control de
los sistemas de conducta, percepción y regulación, incluyendo el estado de
ánimo, el hambre, la temperatura corporal, el comportamiento sexual, el control
muscular y la percepción sensorial.