Un fluido supercrítico es una sustancia que se encuentra en condiciones de
presión y temperatura superiores a su punto crítico. El punto crítico representa
la temperatura y la presión más elevadas a las que una sustancia puede existir
como gas y como líquido en equilibrio. Un fluido supercrítico tiene la habilidad
única de actuar como un gas (difundiéndose a través de sólidos) y como un
líquido (disolviendo materiales). Además, puede fácilmente variar de densidad
debido a cambios menores en la temperatura o presión. Estas propiedades lo
sitúan como un sustituto idóneo para los solventes orgánicos.
Generalmente el dióxido de carbono se comporta como un gas en el aire, o como
un sólido, llamado hielo seco, cuando se congela. Por encima de su temperatura y
presión crítica se comporta como un fluido supercrítico, y puede adoptar
propiedades a medio camino entre un gas y un líquido.
El dióxido de carbono supercrítico es utilizado, por ejemplo, por los
productores de café como un solvente para la descafeinización, por su baja
toxicidad y su bajo impacto medioambiental