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Agricultura y desarrollo

5. ¿Cómo afecta la producción alimentaria a la salud?

    El resumen del Informe de Síntesis de la IAASTD establece:

    Salud humana

    A pesar de los evidentes y complejos vínculos que existen entre la salud, la nutrición, la agricultura y los CCTA [Conocimientos, Ciencia y Tecnología Agrícolas], mejorar la salud humana no suele ser un objetivo explícito de la política agrícola. La agricultura y los CCTA pueden incidir en toda una gama de aspectos sanitarios como la desnutrición, las enfermedades crónicas, las enfermedades infecciosas, la inocuidad de los alimentos y la salud ambiental y laboral. Los problemas de salud de la comunidad agrícola pueden, a su vez, mermar la productividad agrícola y la capacidad de desarrollar y aplicar un sistema de CCTA adecuado. Los problemas de salud pueden derivarse tanto de una nutrición deficiente como de una nutrición excesiva. A pesar del aumento en la producción mundial de alimentos en las últimas décadas, la desnutrición sigue siendo un importante problema de salud pública a nivel mundial que causa más del 15% de la carga de morbilidad en el mundo. La energía de origen proteínico y la carencia de micronutrientes son dos de los desafíos pendientes, con gran variabilidad de un país a otro y dentro de un mismo país. La seguridad alimentaria puede mejorarse mediante políticas y programas destinados a aumentar la diversidad dietética y mediante el desarrollo y la utilización de tecnologías nuevas y existentes para la producción, el procesamiento, la conservación y la distribución de alimentos.

    Las políticas y prácticas de CCTA han incrementado la producción y propiciado nuevos mecanismos para el procesamiento de los alimentos. La disminución de la calidad y la diversidad de la dieta y el costo reducido de alimentos con escasa densidad de nutrientes se han asociado al incremento de la tasa de obesidad y enfermedades crónicas en todo el mundo. Un régimen alimentario deficiente a lo largo de la vida es un importante factor de riesgo de enfermedades crónicas, que son la principal causa de muerte en el mundo. Es necesario centrarse en los consumidores y en la importancia de la calidad de la dieta, y no sólo en la cantidad o el precio, como principales motores de la producción. Algunas estrategias propugnan medidas de política fiscal (impuestos, regímenes comerciales) para los alimentos que favorezcan la salud y reglamentación con respecto a la formulación, el etiquetado de los alimentos y la información comercial.

    La globalización del suministro de alimentos, acompañada por la concentración de las empresas de distribución y procesamiento de alimentos y la creciente sensibilización de los consumidores aumentan la necesidad de sistemas eficaces, coordinados y dinámicos de inocuidad de los alimentos a nivel nacional. Algunas preocupaciones sanitarias que podrían abordarse con CCTA son la presencia de residuos de plaguicidas, metales pesados, hormonas, antibióticos y diversos aditivos en el sistema alimentario, así como los relacionados con la ganadería a gran escala.

    Es necesario e importante contar con medidas más firmes con respecto a la inocuidad de los alimentos tanto en el mercado nacional como en el de exportación, las cuales pueden imponer costos considerables. Algunos países tal vez precisen ayuda para asumir los costos de control de los alimentos, como el seguimiento y la inspección, y los costos asociados con el rechazo en el mercado de los productos contaminados. Si se adopta un enfoque amplio e integrado del agroecosistema y la salud humana se puede facilitar la identificación de riesgos para los animales, las plantas y el ser humano, así como de las respuestas de CCTA adecuadas.

    En todo el mundo, se producen al menos 170.000 muertes laborales cada año en el sector de la agricultura, la mitad de ellas por accidentes mortales. La maquinaria y los equipos, como los tractores y las cosechadoras, son responsables de las tasas más elevadas de lesiones y muertes, en especial entre los jornaleros. Otros importantes peligros para la salud son la intoxicación por productos agroquímicos, las enfermedades animales transmisibles, los agentes tóxicos o alergénicos y los ruidos, las vibraciones y los peligros ergonómicos. Para mejorar la salud en el trabajo es necesario prestar más atención a la protección de la salud mediante la elaboración y la aplicación de normativa en materia de salud y seguridad. Las políticas deberían abordar explícitamente las concesiones que deben hacerse en cuanto a los beneficios en términos de subsistencia y los riesgos para el medio ambiente y la salud ocupacional y pública.

    La incidencia y la difusión geográfica de muchas enfermedades infecciosas emergentes y reemergentes dependen en parte de la intensificación de los sistemas de cultivo y de cría de ganado. A veces se producen impactos socioeconómicos graves cuando las enfermedades se propagan ampliamente entre poblaciones humanas o de animales, o cuando pasan de reservorios animales a huéspedes humanos. La mayoría de los factores que pueden contribuir a la aparición de enfermedades persistirán o se intensificarán. Las políticas y los programas integradores a lo largo de la cadena alimentaria pueden contribuir a reducir la propagación de las enfermedades infecciosas; los programas sólidos de detección, vigilancia, supervisión e intervención son cruciales.

    Source & ©: IAASTD,  Resumen del Informe de síntesis, p. 20-22


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