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Recursos Hídricos

4. ¿De qué manera pueden las actividades humanas afectar a los recursos hídricos?

  • 4.1 ¿Cómo amenaza la sedimentación a los ecosistemas acuáticos?
  • 4.2 ¿Cómo afectan los distintos tipos de contaminación a los recursos hídricos?
  • 4.3 ¿Cuáles son las consecuencias de extraer agua en exceso?
  • 4.4 ¿Cómo afecta el cambio climático a los recursos hídricos?

Nuestros recursos hídricos se enfrentan a una serie de graves amenazas, todas ellas originadas principalmente por la actividad humana. Algunas de estas amenazas son la sedimentación, la contaminación, el cambio climático, la deforestación, los cambios en el paisaje y el crecimiento urbano.

Una de las más graves amenazas sobre los recursos hídricos es la degradación de los ecosistemas, que a menudo tiene lugar a causa de cambios en el paisaje como el desmonte, la transformación de los paisajes naturales en tierras agrícolas, el crecimiento urbano, la construcción de carreteras y la minería a cielo abierto. Cada uno de los cambios en el paisaje tiene un impacto específico, por lo general directamente sobre los ecosistemas naturales, y directa o indirectamente sobre los recursos hídricos.

Aunque es difícil incluir la complejidad de los ecosistemas en los métodos de evaluación y gestión tradicionales, es muy recomendable adoptar un enfoque holístico de los ecosistemas para la gestión del agua. Más en inglés…

4.1 ¿Cómo amenaza la sedimentación a los ecosistemas acuáticos?

Los sedimentos pueden aparecer en los cuerpos de agua de forma natural, pero también se generan en grandes cantidades como resultado de actividades agrícolas o cambios en el uso de la tierra.

Actividades como la agricultura, el desmonte, la construcción de carreteras y la minería pueden provocar una acumulación excesiva de tierra y partículas en suspensión en los ríos. Estos sedimentos pueden dañar a las plantas y los animales al introducir en el agua sustancias químicas tóxicas, asfixiar a los huevos de los peces y a los pequeños organismos que sirven de alimento a los peces, aumentar la temperatura del agua y reducir la cantidad de luz solar que penetra en ella.

Los sedimentos también pueden reducir la capacidad de los embalses y dificultar la navegación interior. Además, pueden dañar los equipos de las instalaciones de suministro de agua y las plantas hidroeléctricas aumentando sus costes de mantenimiento.

Tabla 4.4 Principales causas y consecuencias de la sedimentación

Las estrategias para proteger los recursos hídricos deberían tener en cuenta la sedimentación. Más en inglés…

4.2 ¿Cómo afectan los distintos tipos de contaminación a los recursos hídricos?

Los residuos que desechamos pueden contaminar el aire, la tierra y los recursos hídricos. Estos residuos afectan a la calidad del agua de lluvia y de los recursos hídricos tanto superficiales como subterráneos, además tienen repercusiones negativas sobre los sistemas naturales.

Existen diversas fuentes de contaminación del agua dulce como los residuos industriales, las aguas residuales, la escorrentía agrícola, urbana y la provocada por los efluentes de fábricas, así como la acumulación de sedimentos.

Las fábricas y los vehículos generan emisiones en el aire. Las sustancias emitidas pueden recorrer largas distancias antes de caer al suelo, por ejemplo en forma de lluvia ácida. Las emisiones crean condiciones ácidas que dañan los ecosistemas, especialmente los bosques y los lagos. Se puede reducir la contaminación que pasa directamente de las fábricas y las ciudades al agua con un tratamiento en la fuente antes de llevar a cabo el vertido. Es más difícil reducir las diversas formas de contaminación que llegan de numerosas fuentes difusas al agua dulce o al mar indirectamente a través de la escorrentía.

Sólo un pequeño porcentaje de los productos químicos están regulados, y cada vez existe una mayor preocupación por los efectos contaminantes de los productos químicos no regulados. Numerosos productos farmacéuticos, tales como los analgésicos y los antibióticos, están teniendo repercusiones sobre los recursos hídricos tanto superficiales como subterráneos. Los métodos convencionales de tratamiento de las aguas no son efectivos para muchos de ellos.

Por lo general, la contaminación se extiende por los cuerpos de agua en mucho menos tiempo del que se tarda después en eliminarla. Por lo tanto, es necesario concentrarse en la protección de los recursos hídricos. En muchos casos, el proceso de limpieza de un cuerpo de agua dura más de 10 años. Aunque el agua subterránea se contamina menos fácilmente que el agua superficial, limpiarla una vez que se ha contaminado lleva mucho más tiempo, es más difícil y costoso. Se están buscando maneras de averiguar en qué zonas el agua subterránea es más vulnerable a la contaminación y por qué. Los resultados son importantes en los casos en los que los acuíferos suministran agua potable o hay ecosistemas naturales que dependen de ellos.

Las aguas residuales y la escorrentía de las explotaciones y tierras agrícolas, así como de los jardines, pueden contener nutrientes como nitrógeno y fósforo que provocan un crecimiento excesivo de las plantas acuáticas, lo que a su vez tiene una serie de efectos ecológicos perjudiciales.

La falta de información general adecuada sobre la calidad del agua en todo el mundo complica aún más el problema de la contaminación del agua. Muchos países no recopilan suficientes datos y la mayoría de ellos no están dispuestos a compartirlos. Sin embargo, la sistuación está cambiando gracias a la creciente sensibilización sobre la necesidad de esa información y a la disponibilidad de una base de datos internacional, GEMSTAT, publicada en Internet en marzo de 2005. Más en inglés…

4.3 ¿Cuáles son las consecuencias de extraer agua en exceso?

En todo el mundo ciertos lagos, ríos y mares interiores están empezando a secarse debido a que se está extrayendo demasiada agua de ellos o de sus afluentes. Las aguas subterráneas también se están utilizando más rápido de lo que se renuevan, como se desprende del número creciente de informes que revelan que los niveles de los acuíferos han caído en picado. En muchos casos, los períodos de sequía han agravado esta tendencia bien documentada.

El Níger, el Nilo, el Ganges, el Tigris, el Éufrates, el Yangtsé, el Colorado y el Río Grande son sólo algunos de los principales ríos que han sufrido una reducción notable de su caudal. En muchas regiones geográficas, numerosos lagos y mares interiores están disminuyendo drásticamente. Durante las últimas décadas, la superficie del Mar de Aral y el Lago Chad se ha reducido de manera espectacular.

Estos problemas persisten a pesar de que hace bastante tiempo que se conocen sus causas. Las principales son las formas tan poco eficaces con las que se suministra agua a las explotaciones agrícolas y a las ciudades, la deforestación, las deficiencias en la gestión y control de la extracción de agua, y la incapacidad de encontrar formas más económicas de utilizar el agua.

No se ha intentado lo suficiente reducir al mínimo la utilización de los recursos hídricos y conservarlos. En lugar de eso, se ha aumentado aún más el suministro de agua construyendo nuevos embalses y desviaciones inadecuadas. Aunque algunos pueblos y ciudades están tomando medidas, sólo un cambio amplio y fundamental en las prácticas nacionales y regionales puede invertir los efectos.

La amenaza de las aguas subterráneas no es tan evidente como la de los lagos y los ríos. Hay menos pruebas visuales y los efectos de la extracción excesiva de agua subterránea tardan más en ser apreciables. Durante la segunda mitad del siglo pasado, el bombeo de los acuíferos aumentó a nivel mundial. Sin embargo, a menudo los beneficios (mayores cosechas, por ejemplo) son efímeros y terminan traduciéndose en una disminución del nivel de los acuíferos, en la perforación de pozos más profundos y a veces incluso en el agotamiento de la fuente de agua subterránea.

Se han dado casos en todas las regiones climáticas que demuestran que sobreexplotar las aguas subterráneas es una práctica relativamente común. Las consecuencias se pueden observar en la caída del rendimiento en primavera, la disminución del caudal de los ríos, el descenso de la calidad del agua, el deterioro de hábitats naturales como los humedales y el hundimiento paulatino del suelo, conocido como subsidencia. Más en inglés…

4.4 ¿Cómo afecta el cambio climático a los recursos hídricos?

La forma exacta en la que el calentamiento global afecta a los recursos hídricos no está del todo clara. Recientes estudios indican que el cambio climático está aumentando la presión existente, por ejemplo mediante la reducción de la escorrentía en zonas que ya padecen escasez de agua. Los expertos coinciden en que los fenómenos meteorológicos extremos derivados de calentamiento de la Tierra, como tormentas e inundaciones, probablemente serán más frecuentes en el futuro. Sin embargo, basándose en los conocimientos actuales, los científicos sólo pueden hacer predicciones generales sobre las repercusiones del cambio climático en los recursos hídricos. Se necesita más información, por ejemplo, acerca del impacto sobre los recursos hídricos en regiones específicas barajando diferentes hipótesis políticas.

Uno de los recursos hídricos claramente afectado por el cambio climático son los glaciares. Los científicos llevan tiempo observando que los glaciares terrestres y de montaña están retrocediendo, tendencia que se ha acelerado considerablemente en los últimos años. Por ejemplo, se prevé que hacia 2100 la mayoría de los glaciares del Tíbet podrían haberse derretido. Y si en un principio se pensó que el agua liberada podría beneficiar a las zonas áridas del norte y del oeste de China, parece ser que la escorrentía adicional se evapora antes de llegar a los agricultores afectados por la sequía río abajo. Más en inglés…


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