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Desertificación

6. ¿Cómo podemos evitar o revertir la desertificación?

  • 6.1 ¿Por qué hay que tomar medidas?
  • 6.2 ¿Qué medidas pueden contribuir a prevenir la desertificación?
  • 6.3 ¿Qué medidas pueden revertir la degradación del suelo?

El documento fuente empleado en este Dosier dice:

La prevención eficaz de la desertificación requiere que tanto el manejo en el nivel local como los enfoques de las políticas en el nivel macro promuevan la sostenibilidad de los servicios de los ecosistemas. Es recomendable centrarse en la prevención, debido a que las tentativas de rehabilitar las áreas desertificadas son costosas y tienden a producir resultados limitados.

Fuente y ©: EM  Síntesis sobre desertificación (2005),
Capítulo 5, p.14

6.1 ¿Por qué hay que tomar medidas?

El documento fuente empleado en este Dosier dice:

Fundamentos

Para prevenir y revertir la desertificación se necesitan importantes intervenciones en cuanto a políticas y al manejo. La evaluación de los escenarios futuros demuestra que serán necesarias importantes intervenciones y cambios en el manejo de los ecosistemas para superar los desafíos relacionados con la desertificación. Como lo ha reconocido la UNCCD, tales intervenciones deben ser puestas en marcha desde la escala local hasta la mundial, con un compromiso activo de los interesados directos y de las comunidades locales. La generación y el acceso a una mejor información, según se observa en la sección final, ayudarán a crear las condiciones que posibiliten esa implementación (S14.4.2, C6.6).

Las respuestas sociales y de políticas varían según el grado desertificación que enfrenta una sociedad. Esta intensidad de las respuestas necesita estar reflejada en los Programas de Acción Nacional (PAN) estipulados por la UNCCD y en su subsiguiente implementación. En áreas donde los procesos de desertificación están en sus comienzos o son relativamente de menor importancia, es posible detener el proceso y restablecer los servicios clave en las áreas degradadas. Los impactos adversos de la desertificación en los servicios de los ecosistemas de las tierras secas y el éxito limitado en la rehabilitación demuestran que desde el punto de vista de los costos es más beneficioso prevenir la desertificación (C22.3.2, C22.6, R17).

El tratamiento de la desertificación es de importancia crítica y esencial para lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). El bienestar de los habitantes de las tierras secas, de los cuales cerca del 90% están en países en desarrollo, está significativamente retrasado con respecto a otras áreas. Aproximadamente la mitad de los habitantes del mundo que están por debajo de la línea de la pobreza viven en tierras secas. La combinación de la alta variabilidad de las condiciones de los ecosistemas de las tierras secas y los altos niveles de pobreza conduce a una situación donde las sociedades son vulnerables a una mayor merma de su bienestar. El tratamiento de la desertificación por lo tanto facilita la erradicación de la pobreza extrema y del hambre, según lo previsto en los ODM. Esto también complementa directamente las políticas a incluir en los PAN destinados a luchar contra la desertificación (C22.ES).

Fuente y ©: EM  Síntesis sobre desertificación (2005),
Capítulo 5, p.14

6.2 ¿Qué medidas pueden contribuir a prevenir la desertificación?

El documento fuente empleado en este Dosier dice:

Prevención

Transporte de madera
Transporte de madera
Fuente: EM

La creación de una “cultura de la prevención” puede llegar muy lejos cuando se trata de proteger a las tierras secas de que comience la desertificación, o de su continuación.continuación. La cultura de la prevención requiere un cambio en las actitudes de los gobiernos y de la población a través de mejores incentivos. La población joven puede desempeñar un papel clave en este proceso. La evidencia de una cantidad cada vez mayor de estudios de caso demuestra que las poblaciones de las tierras secas, actuando sobre la base de una larga experiencia y de una activa innovación, pueden adelantarse a la desertificación mediante la mejora de las prácticas agrícolas e un incremento de la movilidad del pastoreo de una manera sostenible. Por ejemplo, en muchas áreas de la región del Sahel, los usuarios de la tierra están alcanzando una productividad más alta capitalizando en una mejor organización de la mano de obra, una conservación más amplia del suelo y del agua, un uso creciente de fertilizantes minerales y del estiércol, y nuevas oportunidades en el mercado (C22.3.1).

El manejo integrado de la tierra y del agua son métodos clave de prevención de la desertificación. Todas las medidas que protegen los suelos contra la erosión, la salinización y otras formas de degradación del suelo de hecho previenen la desertificación. El uso sostenible de la tierra puede hacer frente a actividades humanas tales como el sobrepastoreo, la sobreexplotación de las plantas, apisonamiento de suelos y prácticas no sostenibles de la irrigación que exacerben la vulnerabilidad de las tierras secas. Las estrategias de manejo incluyen medidas de desconcentración de las presiones de las actividades humanas, tales como trashumancia (uso rotativo) en las tierras de pastoreo y abrevaderos, número de cabezas de ganado en consonancia con la capacidad de carga del ecosistema, y composición diversificada de las especies. Las prácticas mejoradas de manejo del agua pueden aumentar los servicios relacionados con ella. Éstas pueden incluir el uso de técnicas tradicionales para la recolección de agua, almacenaje del agua y de diversas medidas de conservación del suelo y del agua. El mantenimiento de las prácticas de manejo para el almacenamiento de agua durante los episodios de precipitaciones intensivas también ayuda a prevenir la escorrentía que arrastra la fina y fértil capa superficial del suelo que es la que retiene la humedad. La mejora de la recarga del agua subterránea a través de la conservación del suelo y el agua, la revegetación en las cabeceras y ampliando la superficie ocupada por las inundaciones puede crear reservas de agua para el uso durante los períodos de sequía (C22.2.3, C22.4.3, C22.4.4, R6.2.2, R6.3.7).

La protección de la cubierta vegetal puede ser un instrumento importante para prevenir la desertificación. El mantenimiento de la cubierta vegetal para proteger el suelo contra la erosión del viento y del agua es una medida preventiva clave contra la desertificación. La cubierta vegetal correctamente mantenida también previene la pérdida de servicios de los ecosistemas durante los episodios de sequía. Puede ocasionarse una merma de la precipitación si se pierde la cubierta vegetal debido al exceso de cultivo, de pastoreo, de recolección de plantas medicinales, de la tala de árboles, o a actividades de minería. A esto se agrega generalmente el efecto de la escasa evapotranspiración de superficie y de sombra o al albedo creciente (C22.2.3, C22.2.2, C13 cuadro 13.1).

En las zonas subhúmedas secas y semiáridas, las condiciones favorecen igualmente al uso de la tierra para el pastoreo y el cultivo. Lejos de excluirse uno al otro competitivamente, la estrecha integración cultural y económica entre ambos medios de subsistencia puede prevenir la desertificación. Las prácticas agrícolas mixtas en estas zonas, donde en una explotación familiar se combinan la cría del ganado y los cultivos, permiten un reciclado más eficaz de los nutrientes dentro del sistema agrícola. Tales interacciones pueden reducir la presión que ejerce el ganado sobre las tierras de pastoreo a través del cultivo de forraje y la provisión de rastrojo para suplementar el alimento del ganado durante la escasez del forraje (e inmediatamente después permitir la regeneración de la plantas) debido a la variabilidad climática que ocurre dentro y entre los años. Al mismo tiempo, las tierras de cultivo se benefician del estiércol proporcionado por el ganado que permanece en los campos a la noche durante la estación seca. Muchos sistemas agrícolas del oeste africano se basan en esta clase de integración de pasturas y cultivos (C22.2.6, R6.3.7).

El uso de la tecnología local apropiada es para los habitantes de las tierras secas en riesgo de desertificación una forma clave de trabajar con los procesos de los ecosistemas y no en contra de ellos. La aplicación de una combinación de tecnología tradicional con transferencia selectiva de tecnología aceptable en el nivel local es una manera importante de prevenir la desertificación. A la inversa, existen numerosos ejemplos de prácticas —tales como técnicas y tecnologías de irrigación y manejo de las tierras de pastoreo no sostenibles, como así también inadecuada selección de cultivos para la zona agro-climática— que tienden a acelerar, si no iniciar, procesos de desertificación. Así, la transferencia de tecnología requiere una evaluación profunda de los impactos y una la participación activa de las comunidades receptoras (R. SDM, R17.2.4, R14.ES).

Las comunidades locales pueden prevenir la desertificación y proporcionar un manejo eficaz de los recursos de las tierras secas pero a menudo están limitadas por su capacidad de actuación. Recurriendo a la historia cultural y al conocimiento y experiencia locales, y reforzadas por la ciencia, las comunidades de las tierras secas están en la mejor posición para idear prácticas de prevención de la desertificación. Sin embargo, hay muchas limitaciones impuestas a las intervenciones disponibles para las comunidades, tales como carencia de la capacidad institucional, el acceso a los mercados y al capital financiero para la implementación. Las políticas facilitadoras que incluyen la participación local y las instituciones de la comunidad, mejoran el acceso al transporte y a las infraestructuras de mercado, informan a los gestores locales de la tierra y permite innovar a los usuarios de la tierra, son esenciales para el éxito de estas prácticas. Por ejemplo, una adaptación tradicional clave era la trashumancia para las comunidades pastoriles, que en muchos lugares de las tierras secas ya no es posible. La pérdida de tales opciones de medios de subsistencia o del conocimiento local relacionado a los mismos limita la capacidad de la comunidad de responder a los cambios ecológicos y aumenta el riesgo de desertificación (C22.ES, C22.6.4, R6.2.2, R17.3, R2.4.3).

La desertificación puede ser evitada optando por medios de subsistencia alternativos que no dependen de usos tradicionales de la tierra y son menos exigentes en el uso de la tierra y de los recursos naturales locales, pero que proporcionan un ingreso sostenible. Tales medios de subsistencia incluyen la acuicultura de las tierras secas para la producción de pescado, crustáceos y los compuestos industriales producidos por microalgas, agricultura de invernadero y las actividades relacionadas con el turismo. Estas generan un ingreso relativamente alto por unidad de tierra y agua en algunos lugares. La acuicultura de las tierras secas bajo cubierta plástica, por ejemplo, reduce al mínimo las pérdidas por evaporación y proporciona la oportunidad de utilizar el agua salina o salobre productivamente. Los medios de subsistencia alternativos a menudo incluso proporcionan a quienes los practican una ventaja competitivo sobre aquellos fuera de las tierras secas, ya que aprovechan características propias de las tierras secas tales como la radiación solar, el calor relativo durante el invierno, aguas geotermales salobres, y áreas prístinas escasamente pobladas que son a menudo más abundantes que en las zonas no secas. La implementación de tales prácticas en las tierras secas requiere crear la capacidad institucional, acceso a los mercados, transferencia de tecnología, inversión de capitales y reorientación de los agricultores y pastoralistas (C22.4.4).

La desertificación puede también evitarse creando oportunidades económicas en centros urbanos en las tierras secas y en áreas fuera de ellas. Los cambios en el conjunto de los arreglos económicos e institucionales que crean nuevas oportunidades para que las personas se ganen su sustento podrían ayudar a aliviar las presiones actuales subyacentes en los procesos de desertificación. El crecimiento urbano, cuando se lleva a cabo con el adecuado planeamiento y suministro de servicios, infraestructura e instalaciones puede ser un factor fundamental para aliviar las presiones que causan la desertificación de las tierras secas. Esta visión es pertinente al considerar el crecimiento proyectado de la fracción urbana en las tierras secas, la cual aumentará alrededor de un 52% para 2010 y al 60% para 2030 (C22.5.2, C27.2.3).

Fuente y ©: EM  Síntesis sobre desertificación (2005),
Capítulo 5, p.14-15

6.3 ¿Qué medidas pueden revertir la degradación del suelo?

El documento fuente empleado en este Dosier dice:

El abancalado detiene la erosión y retiene el agua de lluvia para el cultivo de olivos (Túnez)
El abancalado detiene la erosión y retiene el agua de lluvia para el cultivo de olivos (Túnez)
Fuente: EM

Inversión del Proceso de Degradación de la Tierra

La meta de los enfoques de rehabilitación y restauración es restaurar los servicios de los ecosistemas que se han perdido debido a la desertificación. Esto se logra a través de un cambio positivo en la interacción entre la población y los ecosistemas. La restauración es una alteración de un sitio degradado para restablecer un estado determinado de un ecosistema nativo y todas sus funciones y servicios. La rehabilitación busca reparar las partes o sectores dañados o bloqueados de las funciones del ecosistema, con el objetivo fundamental de recuperar la productividad del ecosistema. De la misma forma que los beneficios de una mayor educación o de una mejor gobernanza, la protección, restauración y mejora de los servicios de los ecosistemas tienden a ofrecer beneficios múltiples (C2.2.3, Cf. SDM). La restauración y la rehabilitación eficaces de las tierras secas desertificadas requieren una combinación de políticas y de tecnologías como también de la profunda implicación de las comunidades locales. Los ejemplos de medidas para restaurar y rehabilitar incluyen el establecimiento de los bancos de la semilla, el reabastecimiento de la materia orgánica y de los organismos del suelo que promueven un mayor establecimiento y crecimiento de las plantas, y la reintroducción de especies seleccionadas. Otras prácticas de la rehabilitación incluyen la inversión en la tierra a través de prácticas tales como el cultivo en terrazas y otras medidas contra la erosión, el control de especies invasoras, la reposición de nutrientes químicos y orgánicos, y la reforestación. Las políticas que crean incentivos para la rehabilitación incluyen la creación de capacidad, la inversión de capitales y las instituciones de apoyo. La implicación de la comunidad en la conceptualización, el diseño y la puesta en práctica es esencial para los enfoques de rehabilitación. Por ejemplo, muchas de las políticas de lucha contra la desertificación aplicadas en el Sahel durante las décadas de 1980 y 1990 fallaron porque no implicaron a los gestores locales de la tierra (C22.3.2, R2.4.3).

Para las áreas desertificadas, las estrategias de rehabilitación tienen una mezcla de impactos positivos y negativos sobre los ecosistemas, el bienestar humano y la reducción de la pobreza.

En los casos donde estas condiciones no están presentes, los esfuerzos de rehabilitación fallan. Por ejemplo, en respuesta a las tormentas de polvo de la década de 1930 en los Estados Unidos, se introdujeron importantes intervenciones de políticas, incluyendo leyes de zonificación en las áreas más frágiles, readquisición de tierras privadas submarginales, pagos en efectivo para dejar la tierra en barbecho y préstamos agrícolas ligados a prácticas de la tierra aprobadas. Estas reformas económicas, unidas a la migración de 1 millón de personas desde 1940 hasta 1970, no pudieron prevenir la vuelta del problema de las tormentas de polvo de la década de 1950 y otra vez en la de 1970. Esto demuestra que la restauración de servicios degradados de las tierras secas puede ser difícil incluso con importante intervenciones de políticas y tecnológicas (C5.ES, C5 cuadro 5.1 C22.3.2.)

Fuente y ©: EM  Síntesis sobre desertificación (2005),
Capítulo 5, p.16


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